...

No serás.

Lluvia

Hoy al fin dormiré plácidamente arrullado
por el sonido de tus gélidos cabellos tocando
mi rostro y de tu piel húmeda el aroma
que se escabulle entre mis sábanas.

Tu suave voz me transporta a la tierra en que nací
y a tu caricia acompañan sueños de mármol y cantera.

R!

140 x 16 caracteres

Sé que es tonto y ridículo a estas alturas, y que admitirlo no me va a ayudar, pero no puedo "superarte". Y esa es una palabra apropiada para negar, porque en efecto sigo tras de ti. Nada que haga para borrarte de mi mente, o convivir contigo en ella, es suficiente. Por el contrario, ignorarte me hace sentir ausente; vilipendiarte me hace sentir culpable; recordarte me provoca nostalgia. Incluso intentar concentrarme en tus defectos sólo me provocan mayores ansias de quererte. Busco perfección en otro lado y termino siempre encontrándote a ti.

Estoy cansado. Es cansado mantener la vida en pausa por no querer vivir cualquier cosa sin compartirla. Es cansado intentar todos los días ponerla en marcha aún sabiendo por tantas caídas que simplemente no puedo seguir sin ti. ¿Estoy escribiendo un melodrama? Quizá. Pero te aseguro que no hay palabra escrita mía que no atraviese la razón. Esto es en lo que creo no sólo con mi instinto, sino con el uso de toda la gracia cognitiva de la que soy recipiente. Y aún sabiendo que esta no es una buena idea, hay verdades que no puedo mantener encerradas. Hay verdades que tienen que expresarse para sentirse verdaderas. Y esta verdad es que estoy increíble, indudable y profundamente enamorado de tu persona, de tu carisma, de tu fortaleza, de tu entrega, de tu genio y de tu belleza. De cómo ríes y cómo te enojas. De tu habilidad para poner color en todo lo que ves. De la manera en que extiendes un gesto de casual simpatía hasta hacerlo un enunciado emotivo completo y coherente. Y me alegra estarlo. Me motiva a mejorarme, a ser perfecto. A ser más como tú. Nunca podría ser ello causa de amargura.

Sólo te pido que cuando te enojes o te frustres contigo misma, tengas en mente que hay alguien que conoce y ama todas esas partes de ti que no te gustan y te desesperan. Tal vez entonces puedas ser menos dura contigo. Quiérete como yo te quiero. Alégrate con tus logros como yo me alegro. Ama aquellas cosas que te hacen única. Es lo único que pido.

Sé feliz.

R!

I believe in books


The Joy and Enthusiasm of Reading

Por Rick Moody

I believe in the absolute and unlimited liberty of reading. I believe in wandering through the stacks and picking out the first thing that strikes me. I believe in choosing books based on the dust jacket. I believe in reading books because others dislike them or find them dangerous. I believe in choosing the hardest book imaginable. I believe in reading up on what others have to say about this difficult book, and then making up my own mind.

Part of this has to do with Mr. Buxton, who taught me Shakespeare in 10th grade. We were reading Macbeth. Mr. Buxton, who probably had better things to do, nonetheless agreed to meet one night to go over the text line by line. The first thing he did was point out the repetition of motifs. For example, the reversals of things ("fair is foul and foul is fair"). Then there was the unsexing of Lady Macbeth and the association in the play of masculinity with violence.

What Mr. Buxton didn't tell me was what the play meant. He left the conclusions to me. The situation was much the same with my religious studies teacher in 11th grade, Mr. Flanders, who encouraged me to have my own relationship with the Gospels, and perhaps he quoted Jesus of Nazareth in the process. "Therefore speak I to them in parables: Because they seeing, see not; and hearing they hear not, neither do they understand."

High school was followed by college, where I read Umberto Eco's Role of the Reader, in which it is said that the reader completes the text, that the text is never finished until it meets this voracious and engaged reader. The open texts, Eco calls them. In college, I read some of the great Europeans and Latin Americans: Borges and Kafka, Genet and Beckett, Artaud, Proust — open texts all. I may not have known why Kafka's Metamorphosis is about a guy who turns into a bug, but I knew that some said cockroach, and others, European dung beetle.

There are those critics, of course, who insist that there are right ways and wrong ways to read every book. No doubt they arrived at these beliefs through their own adventures in the stacks. And these are important questions for philosophers of every stripe. And yet I know only what joy and enthusiasm about reading have taught me, in bookstores new and used.

I believe there is not now and never will be an authority who can tell me how to interpret, how to read, how to find the pearl of literary meaning in all cases. Nietzsche says, "Supposing truth is a woman – what then?" Supposing the truth is not hard, fast, masculine, simple, direct? You could spend a lifetime thinking about this sentence, and making it your own. In just this way, I believe in the freedom to see literature, history, truth, unfolding ahead of me like a book whose spine has just now been cracked.

Fuente: NPR, This I Believe.

Me permito un capricho

18/09

Aw, yo quiero que Ted y Robin sigan juntos. No sé por qué me gustan tanto los amores imposibles. Quizá me gusta la idea de un romance con dos protagonistas, ambos con carácter dominante pero contrario, porque la suma de dos valores grandes parecería dar un total mayor al común. Pero es extraño que me gusten esas situaciones, porque nunca terminan bien, y yo detesto los finales amargos. No puedo evitarlo: soy ingeniero. Siempre estaré buscando cómo llegar a un final feliz; qué habría que cambiar en el camino para mejorar el resultado. Yo nunca me rendiría. Claro que, quizá, así provocaría yo el desenlace amargo. Al final, el destino nunca está contento si no le das por su lado.

Dulces sueños, hermosa.

R!

Antes de que lo olvide

        Recuerdo una vez, al principio, en que íbamos en mi auto de tu casa a la Plaza, probablemente al cine. Manejando por la avenida, llegando a un semáforo, levanté los cuatro dedos de cada mano por encima del volante sin soltarlo, en señal de "alto" mientras nos deteníamos. Tú me preguntaste por qué lo hacía y te dije que estaba frenando el carro con la Fuerza. Ya estábamos moviéndonos de nuevo cuando te respondí, y agregué «Tú también puedes hacerlo. Mira: pon tu mano así...». Dudando, alzaste tu brazo y en cuanto extendiste la palma frené un poco. Sorprendida, la quitaste rápidamente. Tú pequeño grito y tu expresión y tu risa me hicieron saber de inmediato que eso es lo que quería hacer de ahora en adelante. Quería provocarte esa risa siempre, como fuera. Quería vivir el resto de mis días haciéndote reír y dejar que el sonido lloviera sobre mí, inundándome. Como los hilos de tu cabello al besarme.

R!